
La obra de los arquitectos Günther Behnisch y Frei Otto fue en su momento un prodigio de técnica arquitectónica por su novedosa estructura ligera mediante un sistema de apoyos, cables y poleas que dan al estadio un aspecto futurista.

Según sus autores, la estructura ondulante del estadio imita las elevaciones de los Alpes, una estructura en suspensión, como una nube que flota sobre el lugar ramificándose entre las piscinas, el gimnasio y el estadio principal.
Este estadio fue también sede de la final del Mundial de Fútbol en 1974 y hasta la construcción del Allianz Arena en 2005 fue el estadio de los equipos de fútbol Bayern de Munich y Munich 1860.
Estos juegos, en los que reinó el nadador norteamericano Mark Spitz y cuyo lema fue The Happy Games, serán tristemente recordados por el atentado terrorista que se produjo en la Villa Olímpica y que vestiría de luto para siempre el movimiento olímpico.
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